La repisa
Salimos del campamento Poincenot a las dos de la mañana, con la luna todavía alta sobre el valle del río de las Vueltas. Martín iba delante, la luz de su frontal barriendo el sendero de piedras sueltas, y yo detrás, contando mis pasos para no pensar en lo que nos esperaba arriba: seiscientos metros de […]